Si trabajas en el sector farmacéutico o en industrias de alimentos con certificación de Buenas Prácticas de Manufactura, sabes que las auditorías no perdonan detalles. Un proveedor nuevo, un proceso modificado, un material que no está en la lista aprobada o un equipo que no cumple con las especificaciones pueden generar una no conformidad que afecta toda la certificación.
Uno de esos detalles que frecuentemente se subestima es la estiba. Parece un elemento secundario — al fin y al cabo es solo el soporte donde va la mercancía — pero en una auditoría BPM rigurosa, el tipo de estiba que se usa en bodega es un punto de revisión específico.
Por qué importa el tipo de estiba en una operación BPM
Las Buenas Prácticas de Manufactura establecen, entre otras cosas, que las áreas de almacenamiento deben estar diseñadas y equipadas para garantizar la integridad del producto. Eso incluye los materiales con los que está en contacto la mercancía, ya sea directa o indirectamente.
La estiba de madera falla en varios de esos criterios. La madera es porosa, puede albergar microorganismos, no resiste bien los procesos de desinfección agresivos y puede generar astillas o residuos que contaminen el área de almacenamiento. Además, si la bodega tiene control de temperatura y humedad, la madera puede absorber esa humedad y convertirse en un foco de contaminación.
La estiba plástica, por el contrario, cumple con las características que exigen los estándares BPM: superficie no porosa, resistente a productos de limpieza y desinfección, sin riesgo de generar partículas contaminantes y de fácil inspección visual.
Los requisitos específicos que debes revisar antes de comprar
No basta con que la estiba sea plástica. Dentro de las operaciones farmacéuticas y de alimentos con BPM, hay criterios adicionales que determinan si una referencia específica es apta o no.
Material libre de plastificantes peligrosos
Las estibas plásticas de calidad para uso en sectores regulados deben estar fabricadas en polipropileno de alta densidad (HDPE o PP) sin aditivos que puedan migrar al producto. Evita referencias fabricadas con plástico reciclado sin certificación, ya que la composición del material puede ser variable e incluir contaminantes no declarados.
Superficie sin grietas ni espacios de difícil acceso
En la práctica de limpieza y desinfección de bodega, las grietas, ángulos internos y cavidades son zonas de acumulación de suciedad que son difíciles de alcanzar con los métodos convencionales. Una estiba con muchos recovecos internos complica el proceso de limpieza y puede ser observada en una auditoría.
Las estibas lisas o de superficie simple son más fáciles de limpiar y de inspeccionar. En este punto, la estiba de cuatro entradas con superficie lisa es la que mejor cumple en la mayoría de los casos.
Resistencia a los productos de desinfección
Los protocolos de desinfección en farmacéutica y alimentos usan compuestos que pueden ser agresivos con ciertos materiales: hipoclorito de sodio, etanol, compuestos de amonio cuaternario y otros. Antes de elegir una referencia de estiba, verifica con el proveedor que el material resiste sin degradarse los productos que usas en tu protocolo de limpieza.
Un material que se degrada con el desinfectante puede generar residuos que contaminen el área de almacenamiento, exactamente lo contrario de lo que buscas.
Color y trazabilidad
En algunas operaciones farmacéuticas con flujos de cuarentena, devoluciones o productos de diferentes categorías, el color de la estiba es un sistema de identificación visual rápida. Estibas de un color específico para cuarentena, otro color para producto liberado y otro para devoluciones son un sistema simple pero efectivo que ayuda a reducir errores en el proceso.
Verifica con tu proveedor la disponibilidad de colores en las referencias que necesitas. No todas las referencias se producen en todos los colores, y los plazos de entrega pueden variar.
¿Qué dice la normativa colombiana específicamente?
En Colombia, el marco regulatorio BPM para la industria farmacéutica está establecido por el INVIMA a través de las resoluciones que adoptan los lineamientos de la OMS y la normativa local. Para el sector de alimentos, la normativa principal es el Decreto 60 de 2002 y las resoluciones complementarias del Ministerio de Salud.
Ninguna de estas normas especifica marcas o referencias particulares de estibas. Lo que sí establecen son los principios generales que el material debe cumplir: que no sea fuente de contaminación, que sea de fácil limpieza y desinfección, y que sea adecuado para el tipo de producto que se almacena.
En la práctica, lo que los auditores suelen revisar es que el material sea apropiado y que la empresa tenga un protocolo documentado de limpieza de estibas con frecuencia, producto utilizado y registro de la actividad. Tener ese procedimiento documentado es tan importante como tener la estiba correcta.
Cómo presentar la información al auditor
Si en una auditoría te preguntan por las estibas que usas, hay tres cosas que debes tener a la mano: la ficha técnica del producto (que debe incluir el material, los valores de carga y la resistencia química), el procedimiento de limpieza y desinfección documentado, y el registro de las últimas limpiezas realizadas.
Si trabajas con un proveedor serio, la ficha técnica debería estar disponible sin necesidad de pedirla con mucho esfuerzo. Si tu proveedor actual no tiene esa documentación lista, es un punto a revisar.
Sectores que más nos consultan sobre este tema
En nuestra experiencia trabajando con empresas en Bogotá y Cundinamarca, los sectores que más frecuentemente nos hacen preguntas relacionadas con BPM y almacenamiento son los laboratorios farmacéuticos y de suplementos, las empresas de alimentos empacados con exportación, las distribuidoras de productos de consumo masivo con clientes de retail internacional y las empresas del sector cosmético.
En todos esos casos, la respuesta suele ser la misma: estiba plástica de cuatro entradas, superficie lisa, material PP o HDPE sin aditivos, con ficha técnica disponible. Dependiendo del proceso específico de cada empresa, puede haber variaciones en la referencia, pero ese es el punto de partida.
Una reflexión final sobre el costo de no cumplir
Una no conformidad en una auditoría BPM tiene costos que van mucho más allá del valor de unas estibas. Puede implicar la suspensión temporal de la operación mientras se corrige, la pérdida de una certificación que tomó años conseguir, o el rechazo de un embarque por parte de un cliente internacional.
Frente a esos riesgos, la decisión de elegir la estiba correcta desde el principio —aunque implique un mayor costo inicial— es una decisión de gestión de riesgo, no solo de logística.
Si tienes una auditoría próxima o estás actualizando tu sistema de almacenamiento, con gusto revisamos contigo qué referencia de estiba se adapta mejor a tus necesidades y te entregamos la ficha técnica completa.
Solicitar asesoría sin costo → comercial01@plasticestibas.com | WhatsApp: 316 353 4356